CHIWANKU Nº 410
(31-01-2008)ANATA ANDINO: EL CARNAVAL RURAL PRESENTE EN LA CIUDAD
Una de las actividades del Carnaval de Oruro es el Anata Andino, celebración festiva que tiene lugar el día jueves de "Comadres", anterior al día de la "entrada" folklórica de los sectores urbanos. El Anata Andino concentra agrupaciones de músicos y bailarines procedentes de comunidades originarias de diferentes provincias del Departamento de Oruro y otras que vienen desde provincias de La Paz, Potosí y Cochabamba. La ciudad es el escenario donde se reproducen prácticas culturales originarias asociadas a un contexto productivo y festivo-ritual agrario.
Como espectáculo urbano es reciente, fue fundado en 1993 a raíz de la iniciativa que tuvo la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Oruro FSUTCO, de organizar una demostración de danzas y música propiamente andinas. Desde entonces la presencia de comunidades aymaras, quechuas y urus (muratos y chipayas) en la ciudad de Oruro y en ocasión del Carnaval, es una de las "tradiciones" del pueblo orureño que se repite todos los años.
Ahora bien, no sólo se trata de ser simples observadores del Anata Andino y de apreciar las "tradiciones" rurales. Cabe cuestionarse también acerca de los motivos de la presencia de estas tradiciones en la ciudad. Quizás sea pertinente ocuparse un poco más acerca de los significados de esta celebración, en la medida que nos permita una mejor comprensión de la misma.
En primer lugar, los actores del Anata Andino se refieren a su significado cultural, vinculado al tiempo en que los cultivos han florecido, señal de regocijo para los pobladores de comunidades originarias y campesinas. Es el momento en que se requieren determinadas actividades de cuidado de los cultivos, conocido como la etapa de la precosecha. Momento importante del proceso productivo que se acompaña con una celebración a la Pachamama. La conducta ritual involucra bailes y música propios de la época, que es la temporada de lluvias o jallupacha.
Los actores del Anata Andino señalan que al traer estas costumbres de sus comunidades a la ciudad, es para demostrar los "valores culturales ancestrales de los pueblos originarios". Valores culturales que están vinculados "al agradecimiento a la Pachamama que brinda alimentación, vestido, bienestar y convivencia comunitaria... frente a una clase dominante que no toma en cuenta estos aspectos". Ellos dicen "nosotros hemos venido a mostrar nuestra cultura, que es original, no como en el carnaval de Oruro donde todo está cambiado".
Lo anterior nos conduce a la interpretación de que para los pobladores de comunidades originarias y campesinas, en la ciudad se han perdido muchos valores: el respeto a la naturaleza y el sentido de comunidad, por ejemplo. Lo cual es comprensible para el sentido común, ya que, la ciudad representa el centro del consumismo y el individualismo. La oposición frente al carnaval urbano, también puede leerse como una suerte de llamada de atención para quienes se disfrazan de indígenas sólo en carnaval, sin comprender ni asumir los "orígenes" de lo que representan. Esto es evidente, no sólo en el carnaval de Oruro, sino en muchas festividades similares en Bolivia, donde la gente citadina toma ciertas vestimentas y músicas étnicas, en tanto que mantienen valores y actitudes de discriminación frente a la población indígena.
Este último aspecto, nos lleva a la interpretación del Anata Andino como un proyecto político a través del cual los pueblos andinos reclaman del Estado y la Sociedad boliviana reconocimiento, respeto e igualdad de derechos. El Anata Andino es, pues, un movimiento cultural de los pueblos étnicos andinos que cuestionan viejos esquemas coloniales presentes aún en la estructura mental y social boliviana. Por ello encontramos versiones referidas a la celebración de "Anata" en la ciudad como un testimonio de las naciones originarias frente a "más de 500 años de opresión, sojuzgamiento y explotación". No es casual que la primera versión del Anata Andino se haya desarrollado el año 1993, esto es, un año después que los pueblos indígenas rememoraran los 500 años de conquista y explotación que significó el descubrimiento de América.
El Anata Andino viene a ser una suerte de escenario para la manifestación de sus demandas de reivindicación étnica y cultural y su emancipación social. Es un espacio de lucha frente a los esquemas coloniales bolivianos que durante siglos ha excluido y discriminado a la mayoría de la población en virtud a su condición étnica. No será la primera vez en la historia del movimiento indígena que las tradiciones culturales, los símbolos sagrados andinos y celebraciones rituales sirvan para articular estos discursos y dar forma y contenido a acciones reivindicatorias.
CELEBRACIÓN DE JALLU PACHA (TIEMPO DE LLUVIA)
En el Jallu Pacha o tiempo de lluvias, en tiempos pasados en comunidades del occidente de Oruro, se festejaba a las parcelas de cultivos agrícolas en el momento de su florecimiento, y a los animales con ritos de reproducción conocidos como q'illpa (marcado del ganado). Se adornaba a plantas y animales más sobresalientes de la parcela y el rebaño con mixturas, serpentinas y confites. En realidad, se trataba de una fiesta para plantas y animales, con cantos específicos a cada uno, acompañado con guitarrillas, tarkas y otros instrumentos musicales del tiempo de lluvias. Se visitaba parcelas y casas, en familia y en comunidad.
El Jallu Pacha es un ritual a la lluvia. Estos ritos se festejan desde San Andrés (fines de noviembre). Actualmente las autoridades originarias entrantes (jilakatas y mama t'allas) de la comunidad se encargan de llevar adelante el rito, éstas se dirigen a los lugares sagrados o "patrones familiares". El proceso debe iniciar con ayunos y oraciones de un día por lo menos, como muestra de fe. El ritual es realizado por una persona que "sabe hacer", llamado prestes/yatiri. Se solicita no solamente lluvia sino, sobre todo, que sea un buen año agrícola mientras dure el servicio anual de jilakatas y mama t'allas.
Actualmente, estas prácticas están cambiando en alguna medida. Por ejemplo, en algunos lugares las autoridades de las comunidades resumen el rito a una concentración del ayllu para entrar al pueblo (acto llamado munaya), portando palos de 2 a 3 metros de altura adornados con flores, quesos, frutas, maíz, coronas de pan y alcohol (elemento ritual llamado q'ellampus). En otros pueblos se práctica directamente en la casa de los jilakatas, bailando alrededor del q´ellampo, con comparsas o tarqueadas. Aunque cada pueblo tiene sus propias características, todos los ritos de Jallupacha se orientan al agradecimiento a la Madre Tierra por la producción.
Estos ritos en la actualidad son presentados en la ciudad de Oruro, a través del auspicio y organización del Consejo Occidental de Ayllus y Markas de Jach'a Carangas, que agrupa a las provincias del occidente del Departamento de Oruro. El evento se denomina "Phuqachawi Anata Jallu Pacha", que significa "cumplir con el rito de jallupacha". Para el efecto, las markas participantes se concentran en el Conchupata, agrupados en comparsas autóctonas; se recorre las calles de la ciudad, pasando por la Plaza principal de la ciudad. El desplazamiento por la ciudad culmina en la zona Sud, donde las comunidades, sus autoridades y amautas se dirigen a la wak'a andina conocida con el nombre de el "cóndor". Finalmente, pasadas las ceremonias más importantes en el cóndor, se desarrolla una demostración coreográfica en la plaza del zoológico. Aquí se realizan demostraciones de ritos y elementos rituales: wilanchas, q'ellampus y, desde luego, las tradicionales paqumas o bultos con flores que cargan las personas en representación de la época.
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