Campaña 2007
África también tiene talento, texto de la campaña
‘Estoy seguro: el futuro es prometedor con todo lo que estamos haciendo aquí. Mañana será mejor que hoy, porque hoy también es mejor que los años pasados. Podemos asegurar que toda la población tiene bastante comida de buena calidad. No emigraremos, sino nos quedaremos aquí. Viviremos en un ambiente agradable y tendremos una buena vida'.
Eso es lo que dice Salif, un campesino en Koumbri, Burkina Faso. Sus palabras parecen muy optimista sobre el trasfondo del paisaje árido en la foto. Sin embargo, lo que dice no es exagerado. Salif es miembro de la Federación de Uniones de Grupos Naam de Koumbri, como casi toda la gente aquí. Junto con su organización, los campesinos empezaron hace treinta años una lucha tenaz contra el hambre y el desierto avanzando. Hoy en día, su experiencia y competencia hacen la diferencia. La aridez del paisaje en la foto nos engaña. La foto ha sido sacado en enero, en plena época seca, que suele durar ocho meses. Sin embargo hay árboles verdes, ganado pastando y campos protegidos contra la erosión. Y durante la época de lluvias, el paisaje se tiñe de verde. En Koumbri, el desierto ha dejado de crecer.
No obstante, esto no les ha caído del cielo a los campesinos. La provincia de Yatenga, en el norte extremo de Burkina Faso, tiene un clima inconstante y una escasez de lluvia. Colinas roqueñas alternan con terrenos arenosos y extensas llanuras pobres. La fuerte erosión ha dejado sus rastros en el paisaje. Los decenos de años de deforestación y de pastoreo excesivo han entregado la vulnerable tierra a la extrema influencia del viento, del calor y de las lluvias torrenciales. De esta manera, las tierras fértiles son amenazadas con desertificación.
El problema mayor de la región es la escasez crónica de agua. Casi todo la gente de allí vive de la agricultura. Sin embargo, el 90% de la población no puede cubrir sus propias necesidades alimentarias, lo que causa una fuga mayor desde los campos hacia las ciudades o los países vecinos.
El talento trabajando: la lucha contra el hambre
Confiar en bastante lluvia, en una buena cosecha, en un año sin hambre o escasez de alimentos, ... Se puede decir que ‘la seguridad alimentaria’ es el tema principal en la vida de los campesinos en el Sáhel. El hambre es un espantajo que se arrellana en la casa y en la mente, y que domina los pensamientos y las conversaciones. Incita a la gente a buscar hierbas, especias y hojas para que se encuentre algo para comer. Incita a la gente a vender todo lo que se puede vender. El hambre quita la energía y la salud al momento en que se tiene que trabajar lo más duro posible, ya que la escasez de alimentos aparece durante la época de lluvias cuando la nueva cosecha está creciendo en el campo. Durante este período, la gente tiene que trabajar sin parar en el campo para poder ir tirando el año que sigue. Es exactamente en este momento que los precios de alimentos son los más altos posibles, lo que causa que mucha gente contrata préstamos para poder comprar comida. Cuando la nueva cosecha ya está, los precios son bajos. Sin embargo, es exactamente en este momento que la gente tiene que vender parte de su cosecha para reembolsar sus préstamos y hacer las compras necesarias. De esta manera no pueden quitar el círculo de la pobreza. Cuando no hay comida, tampoco hay dinero para la enseñanza y la asistencia sanitaria, y tampoco para inversiones en agua pura, información, caminos u otras medidas básicas.
En esta región, el hambre es un fenómeno crónico recurrente. Y cuando no llueve bastante cierto año, el desastre es casi inevitable.
Salif recuerde todavía muy bien los años de hambre de 1980 y 1984: ‘Estaba muy joven por entonces, pero aún sabe que fue una catástrofe total. Todas las familias tenían hambre. Muchos dejaron el campo definitivamente para construir una vida en otro sitio. A mi, me incitó a unirme a la Federación de Uniones de Grupos Naam de Koumbri. De esta manera podía trabajar en la mejora de mis actividades agrarias y en una vida mejor. Gracias a la Federación de Uniones de Grupos Naam, la despoblación del campo se ha parado en su mayor parte. Irse nunca es una solución; las soluciones están aquí. En los tres años pasados tampoco había bastante lluvia y habían malas cosechas. Como consecuencia nuestras reservas han sido deteriorado, pero todo el mundo se ha quedado aquí.’
El almacén de trigo
Las reservas mencionadas por Salif, se encuentran en el almacén de trigo donde la Federación de Uniones de Grupos Naam conserva su surtido de maíz, sorgo y mijo. Cada año se repone el surtido con la cosecha de un campo común por un lado, y con la compra con los campesinos locales o con los campesinos del sur húmedo de Burkina Faso por otro lado. El almacén de trigo es una arma importante en la lucha contra el hambre y la pobreza. Cuando no se va tirando con su provisión de alimentos, se puede comprar o pedir prestado comida en el almacén y reembolsarla con parte de la nueva cosecha. Porque no se quiere aumentar los precios, el almacén de trigo calcula un pequeño margen de ganancias de sólo 1,50 euros para una bolsa de 100 kg. Sin embargo, sí es posible comprar cada año un poco de provisión más.
Horticultura en la época seca
El almacén de trigo es sólo una de las iniciativas tomadas por la Federación de las Uniones de Grupos Naam para luchar contra el hambre. ‘El hecho de que hemos podido arreglarnos en los años pasados no es únicamente debido a nuestra provisión de trigo, sino también debido a nuestras actividades de horticultura,’ dice Salif. ‘La gente tenía que economizar sus provisiones .No podían comer mucho, pero lo que comían, era variada y de buena calidad.’
Los jardines en el paisaje árido de enero parecen ser oasis de un color verde irreal. Cuatro pozos suministran el agua que se necesita para practicar la horticultura en un terreno de 2 ha. Diez km. más allá, en Ninigui, la población ha hecho un lago artificial, usando un dique de cierre, para recoger el agua durante la época de lluvias. Allí, hay un canal de irrigación que riega un terreno de 10 ha.
La cosecha de la horticultura no sirve únicamente para el uso propio. Gran parte de esta cosecha será vendido, lo que es una de las actividades de los habitantes de los pueblos para aumentar sus ingresos.
El talento trabajando: la lucha contra el desierto
Donde no hay árboles y donde se usa la tierra intensivamente, la lluvia es a la vez una maldición y una virtud. También durante la época de lluvias, puede ser que no llueve semanas y semanas. Pero cuando sí llueve, llueve a cántaros. Entonces, el agua corre muy fuerte sobre los campos y arrastra todo lo que encuentra en su camino como semillas, abonos y las tierras de cultivo incluso. Además, el agua no tiene mucha posibilidad de ser absorbida por la tierra. El agua arrastra y después es drenado por los ríos, con grandes barrancas en el paisaje como consecuencia. Con mucha fuerza, los miembros de la Federación de las Uniones de Grupos Naam luchan por la recuperación de la fertilidad de sus tierras.

Piedras en el paisaje
Durante la época seca, todos los campesinos se van al desierto en busca de grandes piedras. Alquilan un camión para llevar esas piedras a los campos. Con esas piedras construyen pequeños diques a distancia regular uno a otro, siguiendo las curvas de nivel del paisaje. De esta manera han construido más que cien kilómetros de diques en los años pasados. El efecto de este trabajo duro se hace visible tras algunos años. Los diques interrumpen la fuerza del agua de lluvia que arrastra, y la tierra puede absorber más agua. Como consecuencia, suben tanto las aguas subterráneas como el nivel del agua en los pozos de agua potable. La tierra, los abonos y las semillas que arrastran, quedan en los campos detrás de las piedras.
Reforestación
Los árboles son buenos aliados en la lucha contra el desierto. Sus raíces aguantan la tierra. Sus hojas forman una capa de tierra vegetal. Las copas detienen la luz del sol por lo que la temperatura de la tierra no aumenta tanto. Como consecuencia, el humus no se quema, la tierra no se seca tan rápido, y las hierbas y los cultivos crecen mejor. La tierra se vuelve fértil y los campesinos tienen más cosecha.
Además, los árboles son suministradores de materias primas y producen sueldos. Un responsable explica: ‘En cierto campo hemos plantado árboles del Neem para la edificación. Es un especie que crece muy rápido y que tiene varios troncos, pero cuando cortamos leña, sólo cortamos algunos troncos de manera que pueden crecer nuevos brotes. Las mujeres recogen los frutos para hacer jabón. Entre estos árboles del Neem hemos plantado acacia senegal, un especie de árboles que suministra goma arábiga que se usará para un proyecto en la capital. El equilibrio de la naturaleza se restablece y nosotros tendremos ingreso. A lo largo de los dique al borde de los campos, también sembramos acacia albida, un especie de árboles que aumenta la fertilidad de la tierra.’
Con mucho ánimo, la Federación de las Uniones de Grupos Naam acerca el problema de las cárcavas en el paisaje. En caso de no hacer nada en este problema, las cárcavas se harían cada vez más largas y más destructivas, amenazando muchas hectáreas de tierras de cultivo. Con las mismas piedras que se usa para la construcción de los diques, se construye presas en la cárcava. Las presas detienen la arena y las ramas arrastradas por el agua. De esta manera el agua se queda más tiempo en la cárcava, que se rellena con barro fértil tras algunos chubascos.
El talento trabajando: la lucha contra la pobreza
La buena vida es más que no tener hambre. Uno quiere una educación para los hijos; una mejor asistencia sanitaria; comprar jabón, ropa y productos para los laborales del hogar. La formación y las inversiones de la Federación de las Uniones de Grupos Naam tienen como objetivo principal de mejorar el ingreso de las familias. La Federación de las Uniones de Grupos Naam tiene sus propios cursos de alfabetización y asegura que la materia de los cursos es enseguida de utilidad en la práctica: contabilidad simple, trabajar con documentos escritos, hacer comercio sin ser engañado, etc. Durante la época de lluvias, todo el mundo trabaja en el campo y no hay mucho tiempo para otras actividades. Muchas esfuerzas sirven para encontrar nuevas fuentes de ingresos durante la época seca.
Una de esas esfuerzas es la horticultura que hace uso de la irrigación. Otras personas procesan su cosecha y venden cosas caseras como cuscús, cubitos de caldo, jabón o verduras deshidratadas. Mucha gente compra el cordero lechal de una cabra o oveja para criarlo con sobras o pienso casero. Y aún otra gente pone en marcha un pequeño comercio.
Los microcréditos: un factor clave
Para empezar una actividad rentable, se necesita dinero: para invertir en la compra de materias primas, un carro, un buey, un surtido de mercancías, utensilios, etc. Los miembros de la Federación de las Uniones de Grupos Naam pueden pedir prestado una pequeña suma a su propio fondo de ahorro y crédito. En cada pueblo, los miembros eligen ‘un comité de crédito’ que pronuncia sobre el préstamo pedido y vela sobre la reembolsa. Eso es un verdadero empleo de confianza, pues son los ahorros de los miembros que se concede préstamo. Este autosistema de microcréditos, es una palanca importante para el desarrollo de nuevas actividades económicas y nuevos puestos de trabajo en el campo.
El talento trabajando: las mujeres apoyan el desarrollo
Desde la fundación de la Federación de las Uniones de Grupos Naam, la igualdad entre mujeres y hombres ha sido lo más importante. Eso no va por descontado. Las mujeres suelen ser dependientes de sus maridos y además tienen mucho trabajo. Preparan la comida, recogen leña, sacan agua, hacen la colada, crían los hijos y trabajan en el campo. Las mujeres tienen muchas cargas y son el eje de la familia. Pero al mismo tiempo, son las personas menos alfabetizadas y organizadas de la sociedad. La Federación de las Uniones de Grupos Naam hace muchas esfuerzas para mejorar la posición de la mujer. Ellas tienen preferencia en los centros de alfabetización. Se concede muchos préstamos a las mujeres, ya que cuando ellas tienen dinero, es beneficioso para toda la familia y es una escapatoria de su inferioridad y de su dependencia. Los pequeños comercios que ponen en marcha, les pagan unos euros al mes. Parece muy poco, pero muchas veces es una cuadruplicación de su ingreso. Tiene una influencia enorme en su dependencia y libertad. La Federación de las Uniones de Grupos Naam está en busca de soluciones para bajar la gran cantidad de cargas de las mujeres. La Federación invierte por ejemplo en hornos que hacen economizar madera. No sólo son buenas cosas para el ambiente, pero también ahorran tiempo, pues recoger leña es un trabajo entretenido. Gracias a la compra de carros, la madera y el agua ya no tienen que ser transportado en la cabeza. Con el ahorro de tiempo, es mas fácil para mujeres participar en formación o actividades de grupo y poner en marcha nuevas actividades rentables.
El talento trabajando: propios grupos de investigación
Los grupos de investigación de los campesinos forman una palanca importante para el desarrollo. Salif se enorgullece mucho de los resultados: ‘Siempre cuando hay un problema, fundamos un grupo de investigación con los miembros de la Federación para buscar nuestras propias soluciones alcanzables, que llevamos juntos a la práctica. Por ejemplo, hay un grupo que busca los tipos de trigo más adecuados para la lluvia en nuestra región. Experimentamos con combinaciones para averiguar cuales son las más fértiles: sésamo con mijo , cacahuete con mijo, sorgo con mijo pequeño, mijo con njeebe (judías), etc. Otro grupo es el grupo de investigación llamado ‘mujer e hijo’. Nuestro objetivo era hacer bajar la mortalidad de niños. Eso tiene que ver con varios factores: la salud de la mujer, una buena planificación familiar, alimentación sana, mejor higiene, ayuda pericial con partos, etc. Hemos desarrollado nuestra propia receta para alimentación sana para niños. Hoy en día, se opta por familias más pequeñas. Casi todo el mundo por aquí se opone a la ablación del clítoris. La formación acerca de la salud produce frutos. La mortalidad de niños ha bajado mucho a lo largo de algunos años.’
La Plataforma de Diobass
En cuanto a sus grupos de investigación, la Federación de las Uniones de Grupos Naam colabora con la Plataforma de Diobass, una organización coparte de Broederlijk Delen. Esta plataforma, compuesta de catorce organizaciones de campesinos, trabaja acerca de los temas que han sido propuestos por los propios campesinos. El colaborador de Diobass, Kassoum Dembele, habla sobre el método de Diobass: ‘En el pasado se solía enseñar novedades durante los proyectos de desarrollo, sin tomar en cuenta los conocimientos y la experiencia de los campesinos. Diobass ha dado vuelta a esta lógica. En nuestros grupos de investigación partimos de las conocimientos y de la experiencia ya existente, con el objetivo de buscar soluciones para los problemas: un medicamento local contra una epizootia, campaña para el exterminio de enfermedades e insectos en la horticultura, determinar los piensos o nuevas técnicas agrícolas, hacer abono orgánico, elaborar actividades económicas, etc. Se completa las conocimientos tradicionales con comprensiones de la ciencia moderna, pero no se desbanca esos conocimientos. Se adopta las nuevas soluciones a las propias posibilidades y al presupuesto de los campesinos.’
El talento trabajando: la lucha por el mercado
Durante la cosecha, los precios de alimentos son bajos porque la oferta supera a la demanda. Por eso, los campesinos de la Federación de las Uniones de Grupos Naam del pueblo Ninigui han construido un sótano para guardar las patatas. De esta manera, pueden proteger sus patatas contra el calor y guardarlas mucho más tiempo. Eso es buena cosa, pues ahora pueden esperar para venderlas hasta que los precios suben. Aunque recientemente, esto ha sido una decepción. Salif: ‘Los precios de las patatas suelen aumentar en la primavera. Pero los últimos años había mucho abastecimiento de patatas de Francia y de los Países Bajos en los meses de abril, mayo y junio. Se ofrece estas patatas a un tercero del precio normal. Y nosotros no podemos con eso. Podríamos aceptar la competencia basada en calidad, pero esta competencia de precios es inaceptable. En Europa, los gastos de producción son bajos, mientras que nuestros campesinos tienen que producir en muy malas condiciones. Tanto plantel de patatas como nuestras técnicas agrícolas sostenibles cuestan mucho dinero. Entonces, vender las patatas sin ganancias, o aun con pérdida, desanima la producción de alimentaria local. Los productores tienen que colaborar y convencer el estado del hecho de que tiene que proteger nuestro mercado local.’
Bernadette Outtara de Inades-Formación Burkina está completamente de acuerdo con Salif. Inades-Formación trabaja en varios países africanos y está especializada en el acompañamiento y la formación de grupos de campesinos. En los últimos años, esta organización coparte de Broederlijk Delen también opta por cabildeo. ‘Es nuestra tarea de fortalecer la posición económica, social y política de los campesinos,’ dice Bernadette. ‘Por eso, queremos que los campesinos tienen más comprensión de sus problemas y que pueden negociar con el estado sobre sus propios puntos de vista acerca del desarrollo. Al fin y al cabo, más que 80% de la población son campesinos.’
Bernadette nos da otro ejemplo de competencia desleal: el arroz importado. ‘Hay muchos campesinos de arroz en Burkina Faso; no tanto en el norte seco, sino en el sur fértil del país. Allí tenemos bastantes tierras adecuadas para poder cubrir nuestra propia necesidad de arroz. Pero no toda la tierra adecuada está en uso al momento. Nuestros campesinos son desanimados por la liberalización. ¿Por qué producir? Nuestros mercados son inundados con arroz barato de Asia y los Estados Unidos. Los E.E.U.U. prefieren dar ayuda alimenentaria bajo la forma de sus antiguas existencias, en vez de dinero para el desarrollo. Es un regalo venenoso, porque como resultado, nuestros campesinos tienen que vender con pérdida.’
Bernadette destaca el tipo de la agricultura burkinesa. ‘Si los campesinos agrandarían sus campos de arroz, sus gastos de producción bajarían. Pero un campo de arroz irrigado sólo se puede usar para cultivo del arroz, y a los campesinos eso les parece un riesgo demasiado grande. Quieren escalonar el riesgo produciendo también cacahuetes, maíz o judías en su hectárea de tierra.’ Con eso, Bernadette empieza su defensa por el derecho a una buena política agraria: ‘Y tienen razón , los campesinos, pues no hay ninguna institución que les protege. Y no se trata de una escasez de tierra o posibilidades. Se trata de otro problema: dar los productores un futuro habitable. Los países que dicen que tenemos que abrir nuestro mercado, están protegiendo su propio mercado y apoyando su agricultura. Abogamos por acuerdos internacionales que hacen posible una protección del mercado agrario local. Nuestro país puede, por ejemplo, recaudar un impuesto sobre el arroz importado, como ya es el caso en Nigeria. Con el rendimiento, nuestro estado puede apoyar y estimular el propio sector agrario.’
El talento trabajando: un pacto mundial
Ahora estamos hablando del cabildeo de Broederlijk Delen. Junto con nuestras organizaciones copartes en el Norte y en el Sur, y con nuestra red internacional de Cidse, requerimos desde hace muchos años el derecho de proteger la agricultura sostenible de los países contra el mercado mundial. A veces, este cabildeo da resultado. Dentro de la Organización Mundial del Comercio, donde se hace acuerdos internacionales vinculantes acerca de las reglas del comercio, hay cada vez más convicción de que se tiene que luchar contra la pobreza. A fines de 2005, esta convicción resultó en el acuerdo (aunque sea provisional) que determina que los países tienen el derecho de indicar algunos productos estratégicos por los cuales se necesita protección de mercado.
El primer paso ya está dado, pero queremos más. Por eso, Broederlijk Delen participa en la campaña de la coalición ‘Agricultura2015’, que pone este tema en la historia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De esta manera, damos otro paso en la construcción de un pacto mundial y en la globalización de la solidaridad. En el Sur, millones de personas con talento están esperando oportunidades para continuar realizando sus propios planes. Y es nuestra tarea darles esta oportunidad.
Nuestras organizaciones copartes no realizan nuestros planes, sino sus propios planes. No se puede imponer el cambio sostenible; es algo que se desarrollo desde las selecciones y las posibilidades de la gente sobre el terreno, desde su cultura, sus conocimientos, sus experiencias y según su ritmo. Eso es el principio básico del método de Broederlijk Delen. La historia de la Federación de las Uniones de Grupos Naam confirma que eso es la manera justa de trabajar. Sólo los propios planes para luchar contra la pobreza y la injusticia son adaptados a la situación local y apoyados de verdad. Es sólo entonces que el talento puede rentar de verdad.
La comida es la vida
La comida es absolutamente necesario para vivir. Es el derecho básico de cada persona. Desde que el mundo es mundo, el derecho a bastante comida es cosa muy arraigada en la espiritualidad, las tradiciones y los símbolos de todos los pueblos en el mundo. También es así en la tradición bíblica y cristiana. El hambre es algo intolerable e indigno. El hambre es algo que estremece y obliga a actuar. Se menciona el derecho a la comida en aclaraciones oficiales y textos políticos. La propia Broederlijk Delen fue establecido hace 45 años como consecuencia de una acción contra el hambre. La indignación sobre el hambre en el mundo es un elemento importante durante la cuaresma y tiñe nuestra espiritualidad hasta el día de hoy.
Nuestros reporteros sobre el terreno
Heleen y Wim, nuestros reporteros sobre el terreno, siguen el trabajo de la Federación de los Grupos Naam en Burkina Faso. Si tienes preguntas durante la campaña sobre el trabajo de esta organización coparte, puedes enviarlas desde el 20 de enero a heleenenwim@broederlijkdelen.be.
¡Se necesita una política agraria!
850 millón de personas en el mundo tienen hambre y 600 millón de ellos son campesinos. Sus propios gobiernos les dejan colgados. Las grandes empresas y la importación libre de excesos de alimento les quitan de encima con la competencia. Eso es intolerable.
El mercado libre no realizará el derecho a la comida porque no está impulsado por principios éticos, sino por el afán de hacer ganancias. Sólo la política es capaz de obligar al mercado de actuar de una manera ética. Campesinos deben tener el derecho de alimentar su propia población. Políticos elegidos deben tener el derecho de seguir una política agraria que apoya la producción alimentaria sostenible y que protégela contra el mercado mundial. Llamamos esto el derecho a la soberanía alimentaria.

