Campaña 2005
Texto de la campaña 2005: Congo quiere crecer

Broederlijk Delen estimula a la gente en el sur a implementar sus propios planes, porque son las comunidades locales las que realizan el cambio, según las capacidades, la visión, el conocimiento y la inspiración local.
En esta campaña, Broederlijk Delen quiere presentarle la manera en la cual los congoleños realizan el cambio en sus comunidades rurales y en las organizaciones que trabajan por la democratización y los derechos humanos. Ellos toman su futuro en sus manos, trabajando por un desarrollo sostenible y construyendo un Congo nuevo y democrático. Sea su aliado.
El campo inaccesible
Estamos en camino hacia Bongo, aproximadamente a 50 Km. al oeste de Mweka. Aquí está la sede de Uopcm, una asociación de campesinos de maíz de Mweka. Andamos en la carretera nacional #1, que era antes la arteria de tráfico entre la región minera del departamento de Katanga y Kinshasa. Pero lo que veo no es una arteria de tráfico, sino que a veces es un carril, a veces nada más que un sendero o una zanja. Mario, el chófer, necesita toda su habilidad para guiar el Landcruiser sobre la carretera sin tener accidentes. Hoy sé por qué la gente que se quedó en la ciudad de Kananga ayer nos deseó "bonne chance" (buena suerte).
Hace mucho tiempo ya que no pasan camiones por aquí. Ayer tardamos un día entero en el viaje de 250 Km. entre Kananga y Mweka. Sólo vimos 2 pick-ups y había muchos peatones y gente en bicicletas. Todo el comercio entre la ciudad y el campo se hace cargando en la cabeza o por los hombres jóvenes - los "pedaleurs" (ciclistas) - que empujan sus bicicletas cargadas. Es obvio porque la calidad de las carreteras es un tema muy hablado.
Autodesarrollo
Cuando llegamos a Bongo, una multitud de niños rodea el carro. Nos acompañan al "paillot", una placita de reunión con techo de paja. Ahí nos están esperando los delegados de los grupos de campesinos de Uopcm. Uopcm reúne 15 grupos de campesinos de pueblos de la región y juntos cuentan con 450 miembros. La bienvenida es muy cálida y pronto nos involucramos plenamente en la historia de los agricultores de maíz.
El maíz es el producto de base en Kasaï. Los campesinos lo cultivan para su propio consumo y para las ciudades, en especial para Kananga. El hecho de que ya no puedan pasar camiones por la carretera era un desastre para los agricultores de maíz. Ellos tenían que vender su cosecha en pequeñas cantidades y a un precio demasiado bajo a compradores que pasaban y que tenían "pedaleurs" a su disposición. Pero los campesinos buscaron y encontraron una solución. Los pueblos cerca de Bongo están cerca del ferrocarril hacia Kananga.
El responsable explica: El primer problema era la comercialización. Por eso nuestro grupo de campesinos se juntó con otros grupos de otros pueblos. Juntos alquilamos un vagón y vamos a Kananga para vender, así conseguimos un mejor precio. Esa solución parece sencilla, pero no lo es. En primer lugar, sólo tras el fin de la guerra volvemos a tener una conexión de tren regular. Pero también el precio es un problema, el alquilar de un vagón cuesta 1000 $, pero todavía no tenemos esa suma, ya que hasta ahora hemos tenido que pedir prestado el dinero. Broederlijk Delen nos da ese préstamo y después de cada venta pagamos una parte. Es una solución provisional. Broederlijk Delen no quiere que dependamos de ellos. Después deberemos tener un capital de 1000 $ para alquilar el vagón y por eso tenemos que ahorrar una parte de la ganancia de cada venta.
Invertir en la comunidad local
El grupo de campesinos de Bongo nos lleva en una visita por el pueblo. Caminando, aprendemos como el grupo ha diseñado aquí sus planes y cómo está implementando esos planes uno por uno. Cada miembro del grupo tiene sus propios campos, pero también hay campos en común. Las cosechas de esos campos son utilizadas en proyectos de desarrollo para la comunidad. Ésta fue una visita como tantas otras que tendremos en los días posteriores.
Primero visitamos la escuela del pueblo que fue construida por el grupo. Fue su primer proyecto, realizado hace unos años. Después vamos a ver un almacén de maíz todavía en construcción, y luego para terminar visitamos un centro de salud construido por ellos mismos. Una enfermera nos enseña una mesa para partos, la balanza para pesar niños, los carteles en las paredes y un cuartito donde las madres pueden descansar con sus recién nacidos. Nos sentimos como intrusos, pero las madres nos saludan amablemente.
Cuando estamos en Kananga para vender maíz, también compramos medicinas, nos cuenta el responsable. Así siempre hay una reserva en el pueblo, los pacientes pagan una cuota con cada visita al centro de salud y así recuperamos el dinero invertido poco a poco.
La agricultura sostenible
Después de haber visitado los proyectos realizados en el pueblo, el grupo de campesinos quiere enseñarnos el campo común. Las ganancias de este campo en particular son invertidas en el futuro del pueblo. Caminamos media hora, atravesando un bosque con árboles chicos a veces, árboles bien grandes otras veces. En esta región los campesinos utilizan un sistema antiguo de gestión del bosque, cortando árboles cada año en una parte, para cultivar la tierra durante unos años. Después abandonan esos campos y el bosque crece de nuevo, restaurando así la fertilidad en esta parte del bosque. Esperar suficiente tiempo para volver a cortar los árboles en esta parte del bosque es el método más sostenible. Cuando llegamos al campo, el responsable nos explica el sistema de cultivos alternos y que así previenen que la tierra se desgaste después de unos años de uso. Después de la cosecha de maíz, sembramos frijoles, cacahuetes y finalmente yuca. Frijoles, cacahuetes y cubierta vegetal conviven con bacterias que extraen nitrógeno del aire y así entra nitrógeno en el suelo. Con el sistema de cultivos alternos conseguimos una fertilización de nitrógeno natural. Intentamos también proteger el suelo de la lluvia para prevenir la erosión. La red de raíces de los árboles mantiene el suelo. También queremos una vegetación permanente, por eso sembramos arroz entre el maíz y, cuando se cosecha el maíz, el arroz puede seguir creciendo.
Bicicletas de cosecha
Cuando regresamos al pueblo, vemos una extraña construcción de madera: un triángulo de tres palos verticales, conectados con palos horizontales. Un campesino vio nuestras miradas extrañadas: Eso es para las mujeres que llevan cargas pesadas, dice. Cuando quieren descansar, entran en el triángulo y dejan reposar sus cargas en los palos horizontales. Cuando ya quieren seguir, se colocan bajo la carga y la levantan de nuevo, así no tienen que levantar nada del suelo. Esta explicación nos hace reflexionar. Las mujeres aquí no solamente caminan todos los días media hora hasta sus campos, también tienen que caminar esa misma distancia con cargas pesadas en la cabeza. Llevan el maíz en la cabeza hasta el almacén del ferrocarril. Una tarea físicamente pesada y que absorbe mucho tiempo. Con razón la gente sueña con bicicletas, el medio de transporte más importante de la región.
Broederlijk Delen ayuda también a realizar estos planes, pero siempre con el cuidado de que la gente no se vuelva dependiente de la ayuda externa. Unas semanas después de nuestra visita, los grupos de campesinos del Uopcm en los diferentes pueblos recibirán 10 bicicletas, un préstamo en natura. Están pagando el préstamo poco a poco con las cancelaciones están ahorrando un capital para después poder comprar nuevas bicicletas.
Administración transparente
Más tarde en el mismo día, disfrutando de un vaso de vino de palma fresco, seguimos hablando con el grupo sobre la llegada de las 10 bicicletas. Representan un gran capital y por eso tienen que alcanzar buenos acuerdos, si no, esas bicicletas serán un factor divisorio en la comunidad. ¿Cómo evitar que los miembros del grupo las utilicen para intereses privados en lugar de para la comunidad? Los campesinos también tienen que ahorrar para el futuro mantenimiento, entre otras cosas.
Nos damos cuenta de que conversaciones de este tipo han sido necesarias durante todas las etapas que estos grupos ya han superado. La gente invierte sus escasos recursos en estas iniciativas y por eso quiere una administración buena y prudente con su material y su capital común. Aprenden lo que es el cálculo precio-gasto, qué es una cancelación, etc. El Autodesarrollo es un ejercicio de buena administración y del proceso de tomar decisiones de manera democrática.
¡Formación, formación, formación!
Hasta cuando estás en un pueblo tan pobre, bajo un techo de paja, hablando con gente sobre el camino ya andado y los sueños todavía por alcanzar, incluso entonces uno se da cuenta del trabajo de gigantes que se está haciendo aquí. Un trabajo de formación ya se ha llevado a cabo, pues el conocimiento es muy importante para realizar tus propios planes. Por suerte, estos campesinos pueden (al igual que otras decenas de grupos de campesinos en Congo) contar con la asistencia y la formación de "Inades". El autodesarrollo es la especialidad de esta contraparte de Broederlijk Delen. Inades asiste a grupos de campesinos de manera intensiva durante unos años. Después realiza un seguimiento. La meta es un campo bien organizado que produzca suficiente y donde campesinos y campesinas ocupen un lugar respetado en la sociedad, para que puedan defender sus intereses. Inades también da formación a otros actores en el desarrollo rural, como los colaboradores de ONGs, servicios públicos, etc.
Responsabilizarse de uno mismo
Unos días después encontramos a Martin, responsable de Inades Kasaï, en su oficina en Kananga. "Autopromoción" es la palabra clave de la conversación. Es lo esencial del autodesarrollo que Broederlijk Delen apoya. Es el método que ofrece oportunidades a grupos para realizar sus planes con recursos propios y para andar con propia fuerza. Este método va en contra de la práctica generalizada de donaciones financieras o de material para ayudar a las comunidades, según Martin. En este caso, una parte o el grupo entero son mantenidos, siguen siendo muy vulnerables y dependientes de donaciones porque no se contribuye a la formación de la base necesaria para una economía duradera. Esto lo reconocen los congoleños, de hecho, hace ya décadas que saben que es mejor contar con sus propias fuerzas y colaboración. El gobierno congoleño dejó de invertir en el campo desde hace tiempo. Si los padres no pagan a los maestros de sus hijos, no hay clases. Y si la gente no se encargara de los centros médicos, y del sueldo de las enfermeras, no habría atención médica. En el campo congoleño la "autopromoción" se realiza con el único capital que tienen los campesinos: su conocimiento y su cosecha anual. Puedes vender tu cosecha y comprar productos de consumo con las ganancias, pero entonces te encuentras en el mismo punto que el año anterior. También puedes invertir una parte de las ganancias en fines comunales, en el desarrollo de una economía rural, en actividades rentables.
Nadie puede hacer esto solo, porque las ganancias son muy modestas, pero es diferente cuando trabajas en grupo. Como grupo se puede pensar en proyectos juntos y se puede reunir el dinero para realizarlos. Paso por paso, año tras año, uno puede construir un autodesarrollo. El desarrollo no solamente se trata de "Cómo subimos el ingreso disponible en el campo?", pero también de "¿Cómo logramos que la gente pueda gastar esos ingresos en el campo mismo?" Sólo así una región puede hacerse próspera
Martin: ’Se puede empezar con la construcción o la reparación de una escuela o la compra de material didáctico. El grupo no se encarga de dar enseñanza gratis, los padres siguen pagando una cuota para el sueldo del maestro y para pagar el dinero invertido, pero ahora que hay material didáctico, el grupo hace posible una enseñanza de mejor calidad.
O se puede invertir en atención médica; adelantar el sueldo de la enfermera o cuidar la reserva de medicina básica, porque la falta de medicinas ocurre con mucha frecuencia. La atención médica básica en el pueblo recibe así un gran empujón, aunque el grupo no se encarga de dar atención médica gratis porque los pacientes y sus familias pagan por el servicio. Así el grupo recupera el dinero invertido y los miembros del grupo reciben una reducción, lo cual se puede considerar como el inicio de un seguro médico.
De la misma manera, el grupo puede empezar con una tiendita en el pueblo. O puede comprar un molino de maíz o de yuca, o puede invertir en nuevas actividades agrícolas rentables, como la cría de chanchos, de gallinas, la creación de lagunas de peces, la producción de mejores granos para la siembra, etc. '
Muchos grupos sueñan ya con otros logros a largo plazo: pequeñas empresas para procesamiento en el campo mismo. Empezar con un fondo de ahorro y crédito. Así las familias pueden invertir sus ahorros con un poco de interés, o pueden sacar un préstamo pequeño para una compra importante. El fondo también podría ayudar a mantener la calle con la propia administración, ... Las consecuencias de iniciativas de ese tipo incluye empleo adicional, dentro y fuera de la agricultura.
Democratización y derechos humanos
Organizaciones fuertes como motor para una economía rural activa... los grupos de campesinos saben a dónde quieren llegar con sus esfuerzos, pero todo esto es muy vulnerable. La paz está volviendo a amplias zonas de Congo, pero en el este la guerra no ha terminado todavía. Un gobierno de transición gobierna el país, los ex líderes de los rebeldes y el presidente Kabila tienen que cooperar en ese gobierno. Las organizaciones, en Bongo y en otros lugares, tienen sus propias ideas sobre en qué consiste ‘una buena administración’. Los grupos de campesinos ya dan el buen ejemplo, trabajando democráticamente y administrando su dinero de manera prudente. Tienen preparada una lista de demandas para sus futuros líderes políticos: respeto a los derechos humanos, buena gestión de las carreteras, un gobierno que escuche a la gente, ...
Una sociedad civil fuerte
Es crucial para el futuro de Congo que en el campo crezca una clase media fuerte y segura de sí misma, una "sociedad civil rural". Ésa es también la opinión de Polycarpe Mpoyi, coordinador de la contraparte de Broederlijk Delen, Solidec-K, una red de organizaciones de derechos humanos en el departamento del este de Kasaï: El grupo de campesinos y sus organizaciones son lugares para practicar la democracia. La cooperación y la formación hacen a la gente más asertiva y fuerte, les dan valor para reclamar sus derechos y para iniciar un diálogo con el gobierno. La democracia no empieza con los problemas en Kinshasa, que queda tan lejos, sino que se inicia en el campo, donde las carreteras están rotas, donde hay mucha inseguridad, donde los derechos humanos siguen siendo violados en los séquitos de la guerra. Tras sus organizaciones la gente participa en la administración de su región y de su país, eso es un paso importante en el tránsito hacia la democracia y en la preparación de las elecciones.
¿Elecciones democráticas en 2005?
Elecciones. ¿Será posible que Congo celebre elecciones democráticas por primera vez desde su independencia? Durante nuestra visita sentimos por lo menos un optimismo prudente en la gente con quienes hablamos.
“Cette transition doit éter la dernière” (Esta transición tiene que ser la última). Ese eslogan se ve en las calcomanías de Rodhecic, una red de grupos inspirados por los derechos humanos congoleños. Esta contraparte de Broederlijk Delen hoy juega un papel importante en la preparación de unas elecciones honestas y transparentes. En Kinshasa hablamos con el coordinador Rigobert Minani sobre las oportunidades de éxito de la democracia, se da cuenta de que el reto es enorme: Los Congoleños quieren que esta vez sea de verdad. La comunidad internacional forzó a los líderes de la rebelión a parar la guerra, a formar un gobierno de transición con el presidente Kabila y a preparar la democracia. La comunidad internacional, eso incluye a Bélgica, tiene que seguir jugando su papel y forzar a los líderes políticos a mantener sus palabras. Pero nosotros también queremos jugar nuestro papel, junto con la Iglesia y decenas de organizaciones en el país hemos empezado a informar a la populación y a movilizarlos, hasta en los pueblos más pequeños.
Voces para Congo
Nuestras contrapartes trabajan muy duro. Broederlijk Delen los apoya en sus planes, por eso pedimos la cooperación de Flandes durante la campaña. Se necesita urgentemente ayuda financiera, y con el plan de acción "Voces para Congo" les damos un empujón político y moral muy necesario. Con actividades musicales damos apoyo y voz a los planes propios de nuestras contrapartes. Cantamos y tocamos música para un futuro digno para el pueblo congoleño, siendo así un amplificador grande para la llamada por la democracia y el respeto a los derechos humanos. A nuestros políticos en Bélgica y en Europa les enviamos la señal de que ellos cargan con una responsabilidad importante en la consecución de un Congo democrático.
Hemos iniciado por eso un concurso musical divertido: crea tu propia canción, rap o canto en coro para apoyar los planes propios de nuestras contrapartes en Congo, y cántalo en una actividad de "Voces para Congo".
Cuarenta días excavando
Cada año la campaña es la oportunidad ideal para buscar un "nuevo aliento" para nuestro trabajo de solidaridad. Partiendo de nuestras propias raíces, encontramos esa nueva inspiración en la tradición de fe bíblica. En esta campaña queremos buscar las fuentes espirituales de los pueblos congoleños, eso nos puede ayudar a escoger de nuevo con claridad por una formación comunitaria y por un mundo en el cual haya un futuro para todos.
Karel Malfliet

